Últimas funciones de Miedo: una obra de Albert Pla

 

El cantautor catalán Albert Pla está presentando “Miedo”, un espectáculo que mezcla música, teatro y audiovisual. Hasta el 11 de marzo, en el Teatro Regio, Av. Córdoba 6056, Ciudad de Buenos Aires.

La puesta se presenta con una escenografía compuesta por pantallas superpuestas y una serie de proyecciones cinematográficas que transportan al espectador a diferentes mundos. En una mezcla de imágenes, música y teatro, se realiza un recorrido  por los miedos más profundos que atraviesan los seres humanos. El artista expone los temores que aparecen con las diferentes etapas de la vida, desde la niñez, pasando por la adolescencia hasta la vida adulta.

La escenografía fue una creación del colectivo, de artistas plásticos argentinos, “Mondongo” y es un ejemplo de cómo las tecnologías toman cada vez más protagonismo en la escena teatral.

Si bien lo audiovisual constituye una construcción distinta a la presencia en vivo de los cuerpos en escena, en esta obra se mezcla la actuación en vivo con una proyección de imágenes cuidadosamente seleccionadas que pasean al espectador por distintas dimensiones: un campo, un museo de arte contemporáneo o un sueño de terror.

Albert Pla tiene una trayectoria de más de 25 años y es una emblemática figura la música española, sus letras manejan un lenguaje irónico, satírico y anárquico. El autor cuestiona todas las instituciones. Expone al mundo en su parte más oscura, burla los convencionalismos sociales y recorre los distintos temores, desde el miedo al abandono, el desamor o a la muerte.

Los miedos de la niñez aparecen condensados en la imagen de una caperucita roja siniestra que asoma durante toda la obra.

Se repite la misma estrofa como un leitmotiv: “Canta, canta, no dejes de cantar, si dejas de cantar, te morirás”, se expresa como un tormento que persigue. Hay que hacer antes de que llegue la muerte.

La música aparece como un refugio ante la finitud ¿Si supiéramos que vamos a morir mañana que es lo que haríamos? Albert Pla lo sabe: se iría a tocar la guitarra.

La vida y la muerte aparecen como dos pares indisociables que angustian e invitan a repensar el significado de la vida, a cuestionarse sobre: en qué invertimos el tiempo, cuáles son nuestros deseos y cuánto hacemos para acercarnos a ellos.

Finalmente, aparece una idea liberadora: “Ahora que estoy muerto ya no me enfermo, ya no siento más miedo”.