Tres películas argentinas dirigidas por mujeres

 Por Luna del Mar

 

“Salvadora”

Película documental, escrita y dirigida por Daiana Rosenfeld. Retrata la vida de Salvadora Medina Onrubia, una narradora, poeta, anarquista y feminista de origen judío, nacida en Argentina en 1894 en La Plata y fallecida en 1972 en Buenos Aires. Como persona increíble que era, su historia no podía ser más que atrapante. Y como escritora que era, un film sobre ella no podía ser más que pura poesía.

Siendo fiel a los datos históricos, la directora nos lleva a través de los textos de Salvadora haciendo que su narrativa cobre vida en imágenes banales, y así nos muestra como es el mundo a través de una mujer de su época, que luchaba como ella luchó, que encabezaba un diario junto a su marido, que perdió un hijo y que perdió tantas cosas que se aferró a la soledad. Ella veía el anarquismo como un estilo de vida y lo entrelazaba con su espiritualidad. Fue una de las grandes exponentes del movimiento en nuestro país, así como revolucionaria en su simple acto de mujer. Una gran película biográfica de una gran guerrera que alguna vez escribió con todo el fuego de su corazón “He nacido anarquista como se nace genio, como se nace imbécil o como se nace rico”. Increíble.

 

 “Zama”

Zama es una película dirigida y guionada por Lucrecia Martel, basada en el libro homónimo del escritor mendocino Antonio Di Benedetto. Fue seleccionada para representar a Argentina en los siguientes Premios Óscar para la categoría de Mejor película de habla no inglesa.

Diego de Zama, un funcionario americano de la Corona española, espera una carta del Rey que lo aleje del puesto de frontera en el que se encuentra estancado. Su situación es delicada. Debe cuidarse de que nada empañe esa posibilidad. Se ve obligado a aceptar con sumisión cualquier tarea que le ordenen los gobernadores que se van sucediendo mientras él permanece. Algunos años transcurren y la carta nunca llega. Al advertir que en la espera ha perdido todo, Zama decide sumarse a un grupo de soldados y emprender un viaje hacia tierras lejanas en busca de un peligroso bandido.

Protagonizada por Daniel Giménez Cacho, el film sigue la desesperante historia de este funcionario que espera la redención de un traslado que parece no llegar nunca. Como película histórica es bastante acertada, las caracterizaciones y los vestuarios representan muy bien la época, así como los escenarios en los que transcurre dejan ver la mugre y la polvareda de aquellos tiempos. Algo destacable es la elección de la directora sobre actores con diferentes dialectos hispanos, lo que le da un aire concordante con el momento en que sucedió.

Sin embargo, los tiempos de la película son lentos durante la mayor parte, lo que puede resultar algo abrumador para quienes no gustan de este tipo de cine.

 “Alanis”

Alanis toma vida en Sofía Gala en esta película dirigida por Anahí Berneri, y nos muestra una porción de la existencia de una trabajadora sexual a partir de que es desalojada del departamento en que ejerce su oficio, y la amiga con la que trabaja es llevada presa como proxeneta, siendo considerada una explotadora por ser la más grande de las dos, aunque ambas son mayores de edad y trabajan de eso porque quieren.

Nuestra protagonista tiene un bebé de un año y nada de ganas de tener que andar enfrentando situaciones malas en la calle cuando podría estar trabajando más cómoda y en un ambiente familiar si la policía no hubiese aparecido en su casa a molestar. Este film nos da el panorama de como a veces el Estado, “tratando de ayudar” (aunque esa no siempre sea la intención con la que se muevan) termina perjudicando, obligando a las trabajadoras sexuales a terminar bajo la tutela de un tercero, en donde pueden no sentirse cómodas y terminar teniendo que dar una gran parte de sus ganancias.

Es una película muy importante, que aborda un tema que muchos deciden ignorar.

El guion es muy bueno, gracioso por momentos, y es interesante verla transcurrir en zonas conocidas, como Once y Constitución. Como siempre, Sofía Gala tuvo un papel destacable.

Una película disfrutable, que pone las cartas sobre la mesa en cuanto a la vida de algunas trabajadoras sexuales, como Alanis, que no se encuentran en situación de trata, y a conocer un poco de esta realidad.