“La Monumenta”: monumento contra la violencia de género

“Monumento a la piba que camina libremente por la calle” (o “La Monumenta”) es una obra y un ejercicio a cargo de las talentosas artistas Fátima Pecci Carou y Luciana Poggio Schapiro. Ejercicio que busca polemizar a la vez que visibilizar una realidad desigual y opresiva. La Monumenta reposa en la galería del espacio HIEDRA, Guevara 202, y planea seguir girando por nuevos territorios y pateando otras calles.

La actividad forma parte de program-a PUBLIC-O, primera práctica investigativa curatorial de (experiencia) HIEDRA, espacio artístico de experimentación. La problematización  del espacio público está dividido en torno a 5 ejes: cuerpos en la calle; comida; composición e imposición de género en espacio público; límites y ocupaciones; protesta.

Las artistas manifiestan que la obra tiene como objetivo primordial repensar el espacio público y la calle, como el lugar por excelencia, “como institución que regula la vida cotidiana y, en ese sentido, se convierte en espacio de protesta y resistencia”.

 

Técnicamente, La Monumenta es una escultura de papel pintada que representa a una mujer joven caminando por la calle. La obra es crítica en dos sentidos. En primer lugar La Monumenta es una crítica al espacio público y sus monumentos. No es casual que la obra haya sido creada para finalmente ser montada en un parque, espacio donde suelen albergarse monolitos y estatuas de “grandes hombres” de la patria y de la historia. Por un lado, visión oficial de la vida y la historia, homenaje a personajes muchas veces portadores de dudosa biografía. Por otra parte, escasa o nula presencia femenina. La Monumenta viene a tratar de llenar ese vacío, o al menos dar un primer paso en esa dirección.

Pero en segundo lugar y, fundamentalmente, La Monumenta es un manifiesto contra la violencia de género. Violencia que no necesariamente responde a los aterradores y sangrientos casos que se replican en las pantallas de TV. Hablamos  también de acoso callejero, de falsos piropos, del dedito acusador que se levanta a la hora del “mirá cómo estaba vestida”. La responsabilidad puesta del lado de la víctima, y no del victimario.

La Monumenta camina libre y segura de sí misma. Va para adelante y su mirada es desafiante. Viste un short cortito y una remera que deja el ombligo al descubierto, esa vestimenta que indigna a los Repettos que andan sueltos por la vida y les sirve como pretexto o excusa ante un potencial  acoso.

Otro rasgo característico de La Monumenta es que cuelga de su muñeca el pañuelo verde, aquel que representa la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito. La frase que lleva en su remera se replica a la realidad de millones de mujeres que “quieren ser libres, no valientes”.

La presentación de la obra se realizó el pasado sábado 17 de febrero, día dedicado a la construcción del monumento y armado del “cuaderno de experiencias”: cúmulo de situaciones desagradables, frases hirientes, prejuicios a los cuales las mujeres son sometidas todos los días. Lo que sucedió era dolorosamente esperable: todas las mujeres presentes tenían experiencias para contar, sin diferencias ni límites de edad. Pequeñas verdades muchas veces invisibilizadas.

Luego, el sábado 24 se inauguró la obra, se leyó el cuaderno y se organizó una charla debate, frente al mástil de Parque Los Andes, en el barrio de Chacarita.

La Monumenta es la manifestación artística que busca dotar de sentido una realidad angustiante. Porque bien sabemos que nada grande se puede hacer con la tristeza.

A apurarse para no perderse las últimas actividades del programa. La curaduría está a cargo de Jacinta Racedo. Más información en: http://www.hiedra.org/.