Entrevista a la bailaora Julia Del Bosque: “El flamenco puede ser resumido en una palabra, fuerza”.

 

Julia del Bosque tiene 26 años y hace 7 que se dedica incesantemente a perfeccionarse en el flamenco, un baile, su gran vocación, al que asomó recién a los 19 años. La bailaora demuestra que nunca es tarde para descubrir una pasión: “Estaba en un momento muy particular de mi vida, bastante triste, sin saber mucho qué hacer, qué camino tomar, dónde poner el foco. En ese momento, vi una película que tenía flamenco y eso despertó algo en mí. Coincidentemente, estaba en España, acompañando a mi hermana en una gira con su banda de rumba catalana y el guitarrista era un gitano. Entonces,  esos acontecimientos y mucha intuición hicieron que empezara con flamenco. Siempre digo que fue una conexión espiritual la que me llevó a tomar la decisión de dedicarme a esto”.

Actualmente Julia está estudiando en Granada, España, donde sigue perfeccionándose en su profesión. En su recorrido por la danza, afirma buscar despertar consciencia en los demás: “Me interesa ser lo más posible y fiel a mí misma. Desafiarme a cada momento, eligiendo atravesarme y superar mis propios límites físicos, mentales y emocionales”.

Julia tiene un compromiso inquebrantable con el trabajo corporal que exige la disciplina artística: “Desde el día en que descubrí que era mi vocación y tome la primera clase, puse mi vida entera a disposición de ello, porque realmente era mi camino y cuanto más me iba metiendo en el mundo del flamenco más comprendía porqué había elegido eso y esa voz interior era completamente verdadera y real”.

El flamenco es una danza que se baila en distintas partes del mundo, pero su nacimiento e identidad es española y esa cultura es la que Julia intenta descifrar y sentir: “En todos los países, el flamenco toma un color bastante particular y alejado de lo que es la danza es su lugar de origen. Estuve con muchos maestros argentinos aprendiendo, pero un momento importante de mi carrera fue a los 23 años cuando tuve la oportunidad de viajar a España. Fue toda una gran revolución porque empecé a ver lo que era el flamenco de verdad y el nivel acá es altísimo. En ese momento aluciné sobre lo que significaba y todo lo que me faltaba aprender”.

La bailaora explica el esfuerzo que requiere poder llegar a destacarse en una danza y los pasos que tuvo que seguir para lograr lo que tiene hoy: “Luego de regresar de España, tomé clases con Silvana Perdomo, que es para mí la mejor bailaora que hay en Argentina hoy, y con Diego Ferreira, que también es muy bueno, y así tuve todo el 2016 para, por fin, empezar a montar mi propio baile”.

La formación flamenca está compuesta de un cantaor, un guitarrista y un bailaor o bailaora, a eso se le pueden sumar otros instrumentos, pero la base está en esos tres componentes, que son el origen y no pueden faltar.

Así, la bailarina emprendió el camino de crearse como flamenquista: “En el 2017 empecé a ensayar mi baile, llamando a un guitarrista y a un cantante. Eso no fue una tarea simple porque los músicos dedicados a este género son muy pocos y tienen escasa disponibilidad. Cuando por fin pude lograr eso fue un gran paso, por primera vez organicé unas fechas y salí a bailar sola”.

Un bailaor o bailaora de flamenco necesita establecer un baile propio y eso es algo que requiere de tiempo de construcción y mucho trabajo, y así lo hizo Julia: “La única manera de acercarme más a mi forma de bailar era intentándolo y por eso lo hice, me animé a encontrarme con los músicos, con el guitarrista y con el canto”.

La artista también explica la importancia que tiene para ella poder transmitir lo que siente con respecto al baile: “En mayo del 2017 tuve mi primer grupo de alumnas, que fue precioso y aprendí muchísimo, y fue también empezar a recibir algo del flamenco, que en la Argentina es prácticamente la única forma de poder vivir de la danza. Fue una experiencia preciosa y me encantó enseñar y ver a mis alumnas tan flamencas y sintiendo eso que para mí puede ser resumido en una palabra, fuerza”.

“Mi objetivo es poder vivir del flamenco y bailar lo mejor que pueda. Siempre tengo el lema de darlo todo, en una clase, en un ensayo, en un show. Me interesa que la energía y el sentimiento llegue y, quizás, despertar alguna línea de consciencia nueva en el otro que lo acerque a su verdad, ese es mi objetivo como artista y como bailaora”, señala Julia del Bosque, quien camina hacia lo que cree que es su destino, el flamenco. Ese baile que la conquistó hace años y al que define como: “Poder, ganas de vivir y de entregarse a algo en la vida, una pasión”.