Entrevista a Adrián Paiva: “Siempre le fui buscando la vuelta para poder dedicarme a la pintura”

Adrián Paiva es artista plástico desde chico, en el año 2000 se fue a vivir al Tigre y es, junto con sus amigos Damián Crubellati y Florencia Bohtlingk, responsable de la Muestra La Búsqueda de lo Imposible, actualmente expuesta en el Centro Cultural Recoleta. Se puede visitar de manera gratuita de martes a viernes de 13.30 a 22 horas y los sábados, domingos y feriados de 11.15 a 21 horas.

La Búsqueda de lo Imposible es un trabajo realizado durante años por estos tres amigos, que en el 2011 comenzaron a hacer salidas de pintura por el Delta del Paraná y, en estos encuentros libres, rodeados de naturaleza salvaje, comenzaron a plasmar sus percepciones personales en acuarelas.

¿Cuándo empezó tu vocación por el dibujo y la pintura?

Empecé a dibujar de chico y nunca paré. Fui atravesando diferentes circunstancias y me fui amoldando a las edades por las que fui pasando, la escuela, el trabajo, la adolescencia, y siempre le fui buscando la vuelta para poder dedicarme a la pintura. Tenía como un berretín de ser pintor. Cómo decía Josefina Robirosa: “Uno tiene algo metido en la cabeza y tiene la certeza de que tiene que hacer eso”.

 

 ¿Cómo decidiste vivir en el Tigre? ¿Sentís que el entorno te modificó en algo?

Durante el año 1997 tuve mi primer acercamiento al Tigre, estuve viviendo con un amigo durante un año, en ese entonces todavía no había luz acá. Luego, en el año 2000 salí expulsado de la ciudad por la crisis y me vine a refugiar a acá. Estoy hace 18 años y la verdad que vivo recontra cómodo. Actualmente, hay mucha gente viviendo y tenes teléfono e internet, entonces, uno está mucho más comunicado y puede trabajar desde acá y estar conectado con la Ciudad y la verdad que es un lugar único, porque está muy cerca de Buenos Aires y es un sitio con una naturaleza muy húmeda, muy selvática, muy desbordante. Con agua, animales, pájaros y plantas. También me gusta mucho la relación que se da entre quienes vivimos, entre los vecinos se da otro tipo de vínculo, un trato a una escala mucho más humana.

Yo creo que vivir acá me cambió de alguna forma, con el Tigre empecé a pintar paisajes, que tienen su complejidad, me enganché con la temática y comencé a desarrollar una visión, estructurando mi cabeza e investigando, observando y siempre dibujando y pintando en un entorno natural, al lado de la vegetación, rodeado de la vegetación. Mucha gente me dice de mis trabajos que es como si estuvieras adentro, como si te sintieras rodeado de la vegetación, creo que es la experiencia de pintar en medio de todo eso lo que se refleja.

 

¿Cómo surge La Búsqueda de lo imposible?

En el año 2011 Florencia y Damián comenzaron a venir a la Isla y nunca pararon. En los encuentros hacemos paseos por distintas zonas o nos quedamos acá en mi casa. En un momento surgió la posibilidad de hacer una muestra con esos trabajos y se abrió la convocatoria del Recoleta, nos anotamos y nos eligieron, así que hoy estamos muy contentos. Son hechos con acuarelas, de tamaños pequeños, el más grande tendrá 50 x 40 o algo así y, en su mayoría, son trabajos de observación. Los colegas se sorprenden de que salgamos juntos a pintar, nos preguntan ¿es verdad que se juntan y salen a pintar? a la gente le sorprenda que salgamos afuera porque uno está acostumbrado a trabajar en los talleres y con su obra, su cabeza, y acá hay un ida y vuelta entre el paisaje y entre nosotros tres también. Trabajamos muy relajados, compartiendo mucho la experiencia, charlando mucho, viendo lo que hace uno y el otro, pero siempre en un clima de mucha tranquilidad y creo que eso se ve en los trabajos

 

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