Perdidos en el tiempo

Dark fue una de las grandes apuestas de 2017. Para alegría de sus fans, se acaba de confirmar la segunda temporada.

 

“La distinción entre pasado, presente y futuro es sólo una terca y persistente ilusión”

Albert Einstein

Ni bien escuchamos esa frase, que da inicio a la serie, se respira una atmósfera densa en el aire. Dark no es una producción más de Netflix, que responde a la lógica comercial de la plataforma de streaming (y también productora de contenidos), es una producción alemana, y esa particular energía fluye. Obviamente en los personajes pero también en sus diálogos, por lo general cortos y parcos, en los tiempos suspendidos, en los planos largos y bellísimos.

El relato comienza con un misterioso suicidio como antesala de un devenir trágico y envolvente: la extraña desaparición de un adolescente, a la cual se agrega la de otro niño, y a la vez la aparición del cadáver de un tercero, extrañamente mutilado. Uno de los más interesados en resolver dichos misterios es un policía, padre del niño desaparecido, a la vez que el hermano de un joven del que no se supo nada desde 1986 (difícil digerir tanta data en tan corto espacio, pero el espectador podrá seguir marcas y atar cabos sin mayores dificultades, a medida que avance la trama).

Así se nos presenta esta agobiante historia que tiene como condimentos geográficos a un misterioso bosque, y un túnel aún mas misterioso, que será el epicentro de las tragedias de Winden en la búsqueda de la verdad.

 Inevitables comparaciones

Hay que hacer un esfuerzo para no encontrar huellas de otras producciones, como es el caso de It (fundamentalmente en su reciente versión), aunque por suerte la serie supera y explota otras posibilidades. Repasemos: la repetición de la tragedia (en este caso también la desaparición de un niño) cada 33 años. Y un pueblo muy tranquilo, donde prácticamente no existen la violencia ni la delincuencia.

Sin embargo hay una diferencia sustancial: mientras que en It las desapariciones de los niños desatan la indiferencia inentendible y cruel de los padres/adultos, en Dark toman el lugar esperable de la búsqueda permanente y la necesidad de resolver una verdadera catástrofe, que a los daños sentimentales le suma los económicos y materiales (¿o quién, por ejemplo, quisiera vacacionar u hospedarse en un hotel de Winden?).

Como sea, hay muchísimas similitudes con las desapariciones (y reapariciones) misteriosas de Les Revenants (Los Retornados), gran serie, también llegada de Europa. La otra gran comparación que aflora es con la exitosa Stranger Things que estrenó recientemente su segunda temporada. Si bien aquí hay aspectos en común, prevalece la semejanza y a su vez la diferencia en la cuestión de lo político: una dependencia del gobierno que experimenta con niños, frente a una planta nuclear que nos recuerda a los desastres de Chernobyl.

De una otra forma, Dark explota toda su originalidad y razón de ser desde el título, sumergiéndonos desde el primer instante en un mar sombrío y desolador, donde no hay espacio siquiera para la comedia y la risa.

El tiempo no para
Los que busquen un relato lineal en Dark deberían desistir de hacerlo. Los autores de la serie son conscientes de los cambios temporales constantes, y ese ritmo vertiginoso que nos proponen es matizado a partir del corte nada violento entre escenas, pantallas divididas, pizarras de madera que simulan ser mapas conceptuales, que nos recuerdan quién es quién en esta serie que varía en idas y vueltas entre 1953, 1986 y 2019. El tiempo es el componente fundamental, y el que nos permite entender algo acerca de las reacciones de los personajes, sus motivaciones, sus dobles vidas, sus modos de ser.

La música y los efectos de sonido juegan un papel fundamental para sostener el ritmo sin caer en la desesperación, sin sobreinformación ni exageraciones burdas. Dark parece querer decirnos (cualquier semejanza con nuestra historia es absoluta coincidencia) que aquel horror que nos atormentó en el pasado está allí latente, jamás muere, y puede volver a manifestarse en cualquier momento. La gran pregunta es, si esta representación es copia fiel de un tiempo pasado, o hay posibilidad de alteraciones. Descifrarlo será tarea del espectador.

Volviendo al comienzo, decíamos que Dark da inicio con una cita de Einstein sobre la ilusión de la linealidad del tiempo: para la física, pasado, presente y futuro coexisten. Lo importante pues no reside en saber dónde están los chicos perdidos, sino cuándo.

 

 

 

 

 

También te puede interesar: Segunda Temporada de Dark en Netflix