Un nuevo género musical: Cumbia arrabalera

Nació en La Plata, vivió sus primeros años en Berazategui y, más tarde, se mudó a Churrasco, un barrio muy humilde de la capital bonaerense, donde creció y forjó su gusto por la cumbia villera. “La música estuvo presente toda mi vida, el primer recuerdo es de muy chico, pedí para reyes un instrumento musical y me regalaron una armónica”, cuenta Pablo Lima, líder y creador de Agua Sucia y Los Mareados, una banda que mezcla cumbia villera y tango, y que para muchos constituye la génesis de un nuevo género, al que ellos mismos denominan “Cumbia arrabalera”.

Pablo Lima recuerda haber tomado clases de teclado con un profesor cuando tenía 8 años, lo que tuvo que dejar porque su padre no podía pagarle. Pese a su situación económica desventajosa, insistió por el camino de la música, con la convicción de quien siente una pasión irrefrenable y con el convencimiento de que ese sería su destino. “Empecé con la guitarra y de ahí a los 17 años me sumé a una banda de punk rock, y con el pasar del tiempo lo que era punk rock se fue transformando en la cumbia villera”  señala Pablo, quien hace 18 años que toca en distintas agrupaciones musicales.

En la casa de los Lima no existían instrumentos musicales. “No vengo de familias de músicos, se dio así”, relata Pablo, quien subraya orgulloso haber sido uno de los primeros del barrio en tener instrumentos musicales: “Empecé a trabajar a los 13 años y a los 18 me compré mi primera guitarra. Como mis amigos del barrio no tenían la posibilidad de tener instrumentos, tuve que hacer mi primera banda con gente del colegio, entonces ahí empecé con el punk. Pero de más grande, cuando se me dio la posibilidad de ponerme a tocar de lleno en la cumbia, no lo dudé y me metí”.

Su acercamiento al tango le llega a través de su padre: “Mi viejo es chapista y mientras laburaba escuchaba y cantaba tangos. Cuando yo oía esas canciones, siempre encontraba en el tango historias de barrio como las que hay en la cumbia villera. Siempre lo vi de esa forma. Las letras son muy similares, pero con un lenguaje distinto, uno es lunfardo viejo y el otro mas actual, tumbero. El tango arrabalero nació en las villas, en los arrebales, en los lugares más  bajos, fue totalmente criticado, bastardeado, era cosa de negro, grasa, y de repente pasaron los años y terminó siendo patrimonio cultural de la humanidad. Yo siento que, en ese sentido, hay una conexión gigante entre el tango y la cumbia villera. De hecho, fuera de la Argentina, en otros lugares del mundo identifican el tango como algo nuestro, y también nos pasa con la cumbia villera, en cualquier lugar del mundo la escuchan y saben que es argentina, que es nuestra”.

La conformación de la banda

Agua sucia y los Mareados comenzó a gestarse hace dos años, cuando Pablo Lima abandonó una banda de la que participaba: “Cuando me quedé solo, sin banda, empecé a plantearme qué era lo que quería hacer, estaba angustiado por tener treinta y pico de años y tener que empezar de cero. Para ese entonces, yo venía tocando el bandoneón desde hacía dos años, y siempre tuve esa idea ¿y si meto el bandoneón en una banda de cumbia? A quienes se los propuse les pareció una locura pero, poco a poco, logre convencer a algunos amigos y comenzamos.

El primer recital de Agua sucia y los mareados cambiaría todo para la banda, porque fue ahí donde se dieron cuenta que habían creado algo totalmente nuevo y eso tuvo una reacción en el público: “La respuesta de la gente para nosotros fue terrible. En dos años de agua sucia y los mareados yo personalmente hice más cosas que en toda mi carrera musical. Nos abrió muchísimas puertas, en diferentes ámbitos, desde lugares donde se tocan cumbia, a lugares donde se toca rock o tango. Venimos haciendo recitales en La Plata, Córdoba, Buenos Aires y Rosario. Lugares donde jamás había llegado”.

Agua Sucia y los Mareados viene creciendo en popularidad y Pablo Lima admite que esta asombrado por el cambio: “Pase de ser un negro cabeza a dar reportajes en todos lados. Cuando agarro un micrófono siento que estoy diciendo algo que la gente del barrio tiene ganas de decir. Se estigmatiza mucho a la cumbia villera. Los medios hablan lo que tienen ganas, hay una cuestión con lo popular y marginal que es tratado como basura. Yo entendí que la prensa con su lapicera amarillista es más violenta que un músico popular con poca educación”.

Pablo define en pocas palabras lo que sintetiza a Agua Sucia: “Lo que nosotros hacemos es agarrar un género que es nuestro, que es del barrio, pero con otras letras  y con otro contenido social, yo creo que de ahí hay un aporte gigante, que gente del barrio vea que se puede, que podemos asomar la cabeza del barrio, que podemos hacer otras cosas, yo creo que ese aporte que hacemos es fundamental”.

“Hay muchos cantantes de cumbia que nos morimos tocando en parrillas y en cumpleaños, porque no nos dan espacios en lugares donde hay otras clases sociales. Nosotros somos pibes de barrio que tuvimos la posibilidad de hacer algo distinto y que hoy tocamos en otros escenarios, concluye Pablo, quien afirma que Agua sucia y los mareados: “Es un orgullo para el barrio”.

“Lo que nosotros hacemos es cumbia villera con color a tango” sintetiza el creador de la cumbia arrabalera, a quien le alcanzan cuatro palabras para definir lo que siente por la cumbia villera: “Popular, de barrio, auténtica y testimonial”, ese ritmo que lo acompañó en su niñez y juventud en el barrio Churrasco.