Beetlejuice a 30 años de su estreno

En 1988 aparecía en la gran pantalla esta película adorable que combina los géneros de comedia, terror e historias de fantasmas, y que hizo saltar a la fama a Tim Burton antes de “Batman” (1989) y de “El hombre manos de tijera (1990)”.

La recordamos brevemente: tras morir en un ridículo accidente de auto, los recién casados Barbara (Geena Davis) y Adam Maitland (Alec Baldwin) vuelven a su casa como fantasmas, pero al poco tiempo una nueva familia, los Deitz, compran esa propiedad y comienzan los problemas de convivencia entre vivos y muertos.  A raíz de esta llegada, el matrimonio de fantasmas invoca (diciendo tres veces su nombre!) a Beetlejuice, un fantasma grosero y asqueroso que se alimenta de cucarachas, para que ahuyente a los nuevos propietarios. Lydia, su hija dark-gótica, está encarnada por una jovencísima Winona Ryder, que es la única del mundo de los vivos capaz de ver a los fantasmas, y se hace amiga de ellos (guiño-guiño al personaje de Virginia en El fantasma de Canterville).
A lo largo de la película, mucho más cómica que terrorífica, se desarrollan una serie de enredos con Beetlejuice y su  capacidad de transformarse en las más diversas criaturas. Fiel a su estilo, Burton relata esta historia de personajes solitarios y freaks con mucho humor negro y así logra burlarse de los miedos y la muerte (qué mejor remedio para exorcizarlos?).

 

El final original era mucho más oscuro

El guión original de la película era de Michael Mc Dowell, autor de la novela de horror recientemente traducida al español por Teresa Arijón “Los Elementales” (de la editorial La bestia equilátera para quien le interese). En aquellas primeras versiones la historia de Beetlejuice era mucho más violenta y macabra; de hecho Larry Wilson, el coguionista de la versión definitiva 
señaló en una entrevista reciente : “Nuestro primer final era con Lydia, ella fallecía incendiada y podía así unirse a Barbara y Adam en la otra vida”.

Ganadora de un Oscar al mejor maquillaje

La película estadounidense obtuvo un premio Oscar en 1989 por el mejor maquillaje (grandioso), que estuvo en manos de Ve Neill (quien también ganó en este rubro por las películas Ed Wood y Mrs. Doubtfire), Steve LaPorte,  y Robert Short.

 

Michael Keaton como Beetlejuice, en uno de los mejores papeles de su carrera, con la maquilladora Ve Neill

Escenas musicales con canciones de Harry Belafonte

Las dos escenas musicales más destacadas del film corresponden a canciones de Harry Belafonte, el reconocido músico y activista social de ascendencia jamaiquina que popularizó el calypso en la década  del 50’: el momento de la cena en la que los Deitz y sus invitados son inducidos por la pareja de fantasmas a bailar “The Banana Boat Song”, y el final con “Jump in the Line (Shake, Senora)”, en donde se la ve a Winona bailando mientras levita en la escalera de la casa.

La película fue tan popular que al año siguiente de su estreno se realizó una serie animada infantil homónima , distribuida por Warner Bros. y emitida entre 1989 y 1991. Dato de color: al día de hoy el traje de Beetlejuice sigue siendo muy elegido en Halloween y ya es casi un clásico.