Aterrados: frescura para un género plagado de lugares comunes

Hace exactamente una semana, Aterrados tuvo su preestreno en el cine Gaumont. Seiscientas personas se dieron cita para recibir a un film que dejó de ser promesa para convertirse en realidad efectiva. El evento estuvo envuelto en un mix de disfraces de figuras destacadas del terror, maquillaje en vivo, y la presentación en la voz de Pablo Conde. Previo a la proyección, dijeron algunas palabras su director Demián Rugna, y Fernando Díaz, su productor. La Vé estuvo ahí y te cuenta todo, para que puedas disfrutarla a partir del jueves 3 de mayo en las mejores salas.

A sala llena, Rugna recordó que “después de 15 años de venir remándola, esto lo vivo como una fiesta de casamiento aunque nunca me casé, porque acá veo gente de toda mi vida, colegas, amigos de la infancia, y es hermoso porque la carrera del director de cine es muy dificil, en general no te va muy bien”.

Además, Rugna pone a Aterrados como un pilar de su filmografía y su carrera como director, “pero como no creo en la meritocracia, sé que no estaría acá si no fuera por el apoyo del INCAA, que lo necesitamos cada vez más fuerte y bancando a este tipo de peliculas y a todo el cine nacional”, afirmó.

Díaz en cambio confesó ser un recién llegado al cine de terror, “pero encontré una energía, un entusiasmo y un talento entre directores, guionistas, y seguidores, que llegué y no me quiero ir más”. La película es la ganadora del primer concurso de fomento al cine de género del INCAA.

Destacó además el sorprendente recorrido de Aterrados por distintos festivales internacionales (se presentó en el Festival de Mar del Plata): “la película no para de presentarse en festivales y ganar premios, y eso nos pone más que contentos. Las próximas presentaciones van a ser en Cannes, Madrid y una primicia, será presentada en el principal festival asiático”.

Terror nacional de alta calidad

Si bien nuestro país tiene una, digamos perceptible, tradición en el cine de terror, ésta se compone de hitos o particularidades como la figura de Nárciso Ibañez Menta o la aparición de Nathán Pinzón, o la explosión de “lo artesanal” y las producciones de bajo presupuesto que trajeron los finales de los 90’s. La última década a su vez, resultó muy fructífera en cuanto a cantidad de producciones, pero la calidad es un punto mucho más debatible.

En esa línea, el cine nacional de género (así como sucede seguramente en otras partes del mundo) se acostumbró a fórmulas y patrones de probado éxito, historias que principalmente representan al imaginario de los grandes tanques estadounidenses. Y es entendible que se repitan esas lógicas, porque la taquilla no miente y es lo que más convoca.

Aterrados es una agradable excepción a esa tendencia. Su director Demián Rugna, entiende y capta muy bien el sentir nacional, para introducirlo en un film  que resulta original y aterrador en iguales dosis.

La historia transcurre casi íntegramente en una cuadra del conurbano bonaerense (en El Palomar para ser más exactos). Allí, una sucesión de misterios y tragedias darán ritmo a la trama: voces en las tuberías de la cocina, desapariciones, posesiones, accidentes trágicos. Aterrados  puede así codearse con las mejores producciones de género de los últimos tiempos que refieren a fenómenos paranormales, como por ejemplo el caso de El Conjuro. Hay incluso un niño que vuelve de la muerte, y nos recuerda a Cementerio de Animales: los muertos desenterrados, ¿vuelven de la misma forma? O mejor dicho, ¿a qué vuelven?

Los extraordinarios fenómenos suceden en tres casas. En ellas se internarán el comisario Maza (Maxi Ghione), junto con el ex médico forense Jano (Norberto Gonzalo), y los investigadores paranormales Allbreck (Elvira Onetto) y Rosentock (George Lewis). Dato de color: Demián Salomón, el actor con el cual Rugna filmó el corto original de la película (Tienen Miedo, 2002), vuelve a participar en esta ocasión.

Ghione le aporta al film la dosis de humor justa y necesaria, Gonzalo y Onetto ejecutan sus papeles con solidez, y el film circula muy bien. Es cierto que Rugna no descubre la pólvora, porque películas sobre fenómenos paranormales y muertos resucitados abundan: lo destacable es la eficacia a la hora de narrarla, las sólidas actuaciones, el toque nacional que se palpa en la superficie y sin duda, escenas que realmente asustan.

Aterrados es un film que no defrauda a fundamentalistas del género, y sorprende a amantes del cine en general. A partir de hoy, el público tiene una cita con lo mejor del terror nacional.