Un día perfecto: Attaque 77 cumplió 30 años

Eran las 21.30 del martes 15 de agosto. Afuera, la repentina primavera ya se había convertido en invierno nuevamente; adentro, los mas de 1000 fans nos asegurábamos los lugares, aplaudíamos y arengábamos a la banda. En Niceto Club estaba todo listo para recibirlos por primera vez. Después de 30 años de carrera la banda emblema del punk rock argento se estaba por subir al escenario a escupirle a su público las mejores canciones de tres de sus discos noventosos: Ángeles Caídos (1992), Amén (1993) y Un día perfecto (1997).

Attaque 77 en Niceto Club.

Crecer
Ya con la ansiedad a tope comenzó a sonar la canción de los títulos de la película Blade Runner, tradición inquebrantable en los inicios de los recitales de A77. Tres golpes de palillos de Leo De Cecco y mi cuerpo ya no dejaría de moverse en la hora y media de recital.
Tenía 14 años cuando los vi por primera vez. Una adolescente de los 90, de clase media y colegio privado, en Cemento, Obras y Arlequines. Copiaba sus looks, me compraba sus casettes, pegaba los posters en mi cuarto. ¡Cuanta nostalgia de aquella niña-mujer que empezaba a conocer el mundo a través de la música y los recitales!
El martes 15 de agosto la recordé tanto, cuando volví a cantar -casi sin equivocar las letras- aquellas canciones de mi adolescencia. Arrancaron con “Como Billy  The Kid”, “Cambios” y “El perro”. Creí que se me piantaría un lagrimón pero no me dieron tiempo. Metieron “América, “Piscis” y “2 de abril” y lograron que me descoque como una colegiala.

Mariano Martinez y Alejandro Flores.

Después llegaron “Ya sé” (con los dos integrantes originales de la prehistoria de la banda, Cabeza de Navaja), “Chicos y perros”, “Santiago”, “Angeles Caídos”, “Ya me aburrí”. Sin dudas, las que mas pogo generaron.  Este primer recital en Niceto fue el inicio de una serie que recorrerá toda la discografía de la banda. En septiembre le tocará el turno a Radio Insomnio (2000), Antihumano (2003), Karmagedón (2007) y Estallar (2009).

Más tarde subieron el Chino Vera y Claudio Leiva (miembros originales de la banda) como invitados y todo fue alegría (de la buena) y felicidad.
Después de los bises y la despedida, me quedé pensando, mirando el escenario vacío, pasaron 30 años y estos tipos volvieron a conmoverme como en aquella época. La única -y gigante-diferencia es que ahora a los recitales los disfruto desde lejos.

Gracias Attaque 77 por tanta música y tantos buenos momentos. A través de sus letras crecí y me asomé a la injusticia, la pobreza, la política, el amor y tanto más. Haber generado eso en tantos pibes y pibas como yo, creo, en estos tiempos, es un gran motivo de celebración.

Fotos: Carolina Martin.

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